¡ Levantamos una voz de alerta frente a lo que está ocurriendo en La Guajira!
EL 8 de mayo de 2017 la Corte Constitucional de Colombia profirió la Sentencia T-302 de 2017, una decisión histórica que reconoció la existencia de un Estado de Cosas Inconstitucionales (ECI) en el departamento de La Guajira. El tribunal estableció una serie de objetivos mínimos constitucionales y órdenes estructurales que son de obligatorio cumplimiento dirigidas a transformar las condiciones institucionales que habían permitido la persistencia de esta situación de pobreza extrema que durante décadas ha golpeado a los niños y niñas wayuu en La Guajira.
Donde el desierto empezó a confiar
En La Guajira, la agricultura no empezó con un tractor, sino con la terquedad de un wayuu que decidió sembrar en el desierto. Desde las huertas de Libardo Pushaina hasta las cocinas donde renacen las recetas de las abuelas, FUCAI y Manos Unidas acompañan un proceso en el que la soberanía alimentaria se construye con agua escasa, semillas resistentes y una certeza profunda: las soluciones nacen de las propias comunidades wayuu.
La periferia como centro: el corazón del futuro
En muchas partes del mundo, la historia se ha contado desde las ciudades grandes, desde los palacios del poder, desde las universidades que miran los mapas desde arriba. Allí se dibujan los centros: lugares donde se concentran la riqueza, las decisiones y las palabras que pretenden explicar el mundo.
Yo llegué a La Guajira por los hilos.
En La Guajira, la agricultura no empezó con un tractor, sino con la terquedad de un wayuu que decidió sembrar en el desierto. Desde las huertas de Libardo Pushaina hasta las cocinas donde renacen las recetas de las abuelas, FUCAI y Manos Unidas acompañan un proceso en el que la soberanía alimentaria se construye con agua escasa, semillas resistentes y una certeza profunda: las soluciones nacen de las propias comunidades wayuu.
Belém do Pará: la última frontera antes del silencio
En Belém do Pará, la COP30 se desarrolla bajo un calor que ya no se discute, se siente. Sergio Martínez reflexiona sobre el verdadero desafío: conectar el financiamiento climático con quienes obtienen resultados. En tiempos de crisis ambiental, política y social, la esperanza está en reconstruir las relaciones entre dinero, territorio y vida.

