Historias del territorio
ARTÍCULOS
Veeduría, aprendizajes y voces desde los territorios donde caminamos junto a los pueblos indígenas de Colombia.
13 Vinimos a permanecer
Soy hija del tabaco, la coca y la yuca dulce. Soy hija del sol y del río Igaraparaná. Y por eso, cuando hablo de FUCAI, no hablo de una fundación que llegó a ayudarnos: hablo de un aliado que caminó con nosotros el trecho más difícil, ese en el que un pueblo aprende a mirar de frente su propia herida y, en lugar de morir en ella, decide convertirla en fuerza.
12 Gobernar el territorio no es solo vivir en él
Voy a contarte cómo fue que empecé a trabajar por el gobierno propio de los pueblos indígenas de la Amazonía, y por qué ese trabajo sigue siendo importante hoy.
11 Legalizar y proteger el territorio es guardar el futuro
Desde niño escuché a los mayores contar que nuestros abuelos vivían felices en la isla de los Micos, en la isla Corea, en la isla de Ronda: tierra fértil, lagos llenos de peces, sin preocuparse por papeles ni títulos. Todo era de todos, y no se veía la necesidad de tener un documento que lo dijera. Los abuelos viajaban hasta Perú y Brasil sin conocer fronteras. Pero ese pensamiento tuvo un precio: cuando llegaron los colonos a comprar chagras, varios de nuestros territorios se perdieron, como la isla de los Micos y la isla Corea, que hasta hoy no son nuestras.
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