11 Legalizar y proteger el territorio es guardar el futuro

AMAZONAS · LA GUAJIRA · CAUCA · VICHADA

Temporada III · El gobierno de la casa

Wilson Ramos

Coordinador de Territorio y Producción, pueblo tikuna · ACITAM.


De 36.779 a 317.134 hectáreas protegidas · Derechos territoriales de los pueblos tikuna,cocama y yagua en el Trapecio Amazónico

Desde niño escuché a los mayores contar que nuestros abuelos vivían felices en la isla de los Micos, en la isla Corea, en la isla de Ronda: tierra fértil, lagos llenos de peces, sin preocuparse por papeles ni títulos. Todo era de todos, y no se veía la necesidad de tener un documento que lo dijera. Los abuelos viajaban hasta Perú y Brasil sin conocer fronteras. Pero ese pensamiento tuvo un precio: cuando llegaron los colonos a comprar chagras, varios de nuestros territorios se perdieron, como la isla de los Micos y la isla Corea, que hasta hoy no son nuestras.

Desde los años ochenta, líderes como Camilo Ramos Manuel en Arara, Ortega Ramos en Santa Sofía y Adelso Laureano del Águila en Puerto Nariño empezaron a organizar a las familias dispersas para constituir resguardos y recibir escuelas, puestos de salud y sedes comunales. Con el acompañamiento del antiguo instituto de reforma agraria, para 1999 ya teníamos 11 resguardos constituidos. Pero la tarea seguía incompleta: quedaban límites mal ubicados, resguardos superpuestos y tierras que decíamos que eran nuestras sin tener el papel que lo demostrara.

En el año 2018 la asamblea de ACITAM me entregó la coordinación de territorio y producción, de la mano de quien la lideraba antes, Alexander Macedo. Desde ese momento, mandatado por la asamblea, siempre soñé con avanzar en los derechos territoriales de mi pueblo, porque sé que de eso depende la pervivencia de las generaciones tikuna, cocama y yagua que vienen detrás de nosotros. En 2020, cuando el pueblo yagua logró constituir su propio resguardo Tithano Nijaamu, con 2.760 hectáreas, entendimos que era el momento de dar un paso grande y definitivo.

Ahí llegó la Fundación Caminos de Identidad, FUCAI, como aliada de nuestra coordinación. Sus profesionales caminaron el territorio con nosotros: junto a guardias indígenas, cazadores, motosierristas y mayores, hicimos cartografía social, dibujando el territorio con nuestra propia memoria y nuestras propias manos. Así encontramos los errores que nadie había visto: polígonos mal ubicados, resguardos que se cruzaban entre sí, y tierras que creíamos nuestras pero que en los documentos del Estado figuraban como baldías. Con ese trabajo enviamos derechos de petición y hasta acciones de tutela, y la ONIC y la OPIAC nos respaldan ante la Agencia Nacional de Tierras.

El camino fue largo y no siempre fácil: tocó explicarle, con paciencia, a la Agencia Nacional de Tierras y al Instituto Geográfico Agustín Codazzi por qué necesitábamos corregir la ubicación real de nuestros polígonos. Pero el esfuerzo dio resultado. En 2023 llegaron las primeras ampliaciones: Mocagua, Macedonia, El Vergel y Zaragoza se convirtieron en los resguardos con mayor extensión de ACITAM. Después siguieron Tithano Nijaamu, Arara, Nazareth, Puerto Triunfo, Ronda y Santa Sofía. En 2001 teníamos 36.779 hectáreas tituladas; hoy, en 2026, tenemos 317.134 hectáreas protegidas con acto administrativo en mano: el 99,9 % de nuestro territorio ya tiene papeles que lo respaldan.

Todavía nos falta un paso: comprar unos predios pequeños a lo largo del río Amazonas, y en eso seguimos trabajando junto a la OPIAC ante la Agencia Nacional de Tierras. Y aunque hoy dormimos más tranquilos sabiendo que la tierra está protegida en documento, enfrentamos otra amenaza: la minería ilegal está contaminando nuestros ríos, nuestros peces y nuestra salud con mercurio. Por eso, dentro del proyecto Naane, estamos fortaleciendo a nuestra guardia indígena con botes, motores, dron y GPS, y FUCAI nos está capacitando para ejercer nuestra propia autoridad ambiental.

Cuando miro atrás, agradezco a los profesionales de FUCAI, a la ONIC, a la OPIAC, a los mayores, a la guardia indígena, y también a quienes ya partieron sin alcanzar a ver este territorio protegido. Entre todos pusimos un granito de arena para esta generación y para la que viene. Nuestro compromiso con la selva, los ríos y los animales seguirá vivo, endulzado con nuestros cantos, nuestras danzas y nuestras dietas, que mantienen el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu.


“El territorio sin papeles solo se defendía con el corazón, y eso ya no alcanzaba. Ahora tenemos las dos cosas: el corazón y el papel”

 
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10 Algo que ninguno habría podido lograr por separado