01 ARTÍCULOS
Historias del territorio
Veeduría, aprendizajes y voces desde los territorios donde caminamos junto a los pueblos indígenas de Colombia.
El anuncio de creación de una nueva Entidad Territorial Indígena —ETI— en La Guajira, particularmente en el municipio de Manaure, zona de la Sabana, debe leerse como un hecho político, jurídico y territorial de gran importancia para el pueblo. No se trata simplemente de crear una nueva figura administrativa, ni de dibujar un nuevo mapa sobre el papel. Una ETI, bien comprendida, significa la posibilidad de que las comunidades indígenas ejerzan gobierno propio, ordenen su territorio desde su Ley de Origen, administren competencias públicas, coordinen directamente con el Estado y proyecten su Plan de Vida desde la palabra de las autoridades tradicionales, las familias, los e'iruku y las comunidades.
El anuncio de creación de una nueva Entidad Territorial Indígena —ETI— en La Guajira, particularmente en el municipio de Manaure, zona de la Sabana, debe leerse como un hecho político, jurídico y territorial de gran importancia para el pueblo. No se trata simplemente de crear una nueva figura administrativa, ni de dibujar un nuevo mapa sobre el papel. Una ETI, bien comprendida, significa la posibilidad de que las comunidades indígenas ejerzan gobierno propio, ordenen su territorio desde su Ley de Origen, administren competencias públicas, coordinen directamente con el Estado y proyecten su Plan de Vida desde la palabra de las autoridades tradicionales, las familias, los e'iruku y las comunidades.
Llegar al Resguardo Saracure Río Cadá no fue solamente cumplir una ruta logística; fue entrar, poco a poco, en un territorio donde la formación comunitaria no puede separarse del camino, del tiempo, de la palabra y de la vida cotidiana. El proceso inició el 26 de abril, cuando el equipo conformado por el conductor, el coordinador del proyecto y una persona de apoyo salió desde Bogotá a las 6:00 de la mañana, tomando la ruta Bogotá–Villavicencio–Puerto Gaitán–La Cristalina, hasta llegar hacia las 5:00 de la tarde al corregimiento de Planas, en el municipio de Puerto Gaitán.
“Llegué a FUCAI por los hilos”. Lo conté en mi primer artículo para este blog: me trajeron el tejido, los colores imposibles, esa geometría que las mujeres wayuu guardan en la memoria de las manos y dejan caer, punto por punto, en una mochila. Soy diseñadora industrial; vine cautivada por ese poder artístico, por la manera en que un pueblo entero cuenta quién es mientras teje. No imaginé entonces que el mismo viaje terminaría enseñándome a leer otro tejido, mucho más callado: el del cuerpo de un niño que no termina de crecer.
La primera vez que estuve en la casa de José Ramón Teteye yo era un niño y él todavía no era cacique. Era una casa de maderas finas, amplia, en mitad de la selva, y lo que más recuerdo de ella es que era fresca. Afuera el calor pesaba; adentro, por la arquitectura y por la madera, corría siempre un aire fresco. Me acosté en el piso de tablas y pegué el cachete contra la madera —olía bien, estaba fría— y sentí ese frío como una de las cosas más ricas del mundo. Uno no piensa, de niño, que está acostado sobre una idea de abundancia. Pero lo estaba.
La reciente decisión del Tribunal Administrativo de Cundinamarca marca un hito dentro de la discusión sobre la responsabilidad estatal frente a la crisis humanitaria que afecta a la niñez wayuu en La Guajira. La providencia, proferida por la Sección Tercera, Subsección B, y concluida formalmente el 20 de marzo de 2026, revocó una sentencia absolutoria de primera instancia y declaró la responsabilidad del Estado por la muerte de un niño wayuu asociada a condiciones de desnutrición ocurridas durante la vigencia de la Sentencia T-302 de 2017.
El relato del 11 y 12 de octubre en el diario de Colón es uno de los documentos más reveladores de la historia colonial, no tanto por lo que describe como por lo que delata involuntariamente sobre la mentalidad del colonizador. Merece un análisis detenido porque en esas pocas páginas ya están contenidas, como en semilla, el modelo de relacionamiento, todo los abusos y las violencias que vendrán después.

