Justicia Social y Ambiental: El contrato de supervivencia que no puede esperar
Por Segio Martínez
sergio.martinez@fucaicolombia.org
En este Día de la Justicia Social, la realidad nos exige claridad y franqueza, especialmente hacia aquellos países que han liderado el desarrollo industrial y que hoy, desde sus centros de pensamiento, continúan diseñando el futuro global. La verdad es contundente: no existe justicia social sin justicia ambiental. Y en este escenario, la Amazonía no es un territorio periférico que protegemos por altruismo, sino el epicentro de un tablero donde se juega la estabilidad de toda la humanidad.
Más Allá de la Cooperación: Hacia la Justicia Climática
DLa cooperación internacional, en ocasiones, ha sido confundida con caridad. Pero en 2026, con los límites planetarios al borde del colapso, la caridad resulta insuficiente. Lo que urgentemente necesitamos es justicia climática traducida en resultados tangibles. Nuestros socios históricos en Europa y el mundo desarrollado han sido aliados valiosos, pero este momento crítico demanda un salto cualitativo: pasar de las promesas firmadas en cumbres internacionales a los recursos efectivamente desplegados en el territorio.
No se trata de un favor; es una inversión compartida en la única casa común que habitamos. La justicia ambiental se fundamenta en datos irrefutables que evidencian una profunda desigualdad en la responsabilidad frente a la crisis climática actual.
La Deuda Climática en Cifras
Los números revelan una realidad incómoda pero necesaria de reconocer. Las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita de los países desarrollados duplican las de los países en desarrollo y cuatriplican las de las naciones más pobres. Un individuo del 1% más rico en Estados Unidos emite 228 toneladas de CO₂ al año, mientras que su equivalente en India emite apenas 31.7 toneladas: una brecha de seis a siete veces. En 2023, las emisiones per cápita de China superaron por primera vez a las de la Unión Europea y Japón, aunque permanecen un tercio por debajo de las estadounidenses.
Estas cifras no son meras estadísticas; son la radiografía de una deuda climática histórica que debe saldarse con acciones concretas. Si el pulmón del mundo entra en colapso por las sequías que hoy lo amenazan, ninguna economía sólida ni frontera fortificada podrá resistir el efecto dominó resultante. Invertir en la Amazonía es asegurar que los compromisos globales no se evaporen por falta de ejecución sobre el terreno.
Liderazgo Regional y Urgencia de Integración
Desde el Sur Global, Colombia y Brasil están liderando un cambio valiente de narrativa, pero la ausencia de una cooperación regional verdaderamente integrada representa un vacío crítico que debemos llenar con urgencia. Si la Amazonía colapsa, la seguridad hídrica de ciudades como Bogotá, São Paulo o Quito se desvanecerá. Y una capital sin agua es el preludio inevitable de un estallido social.
Por eso, cuando hablamos de paz, no nos referimos únicamente al silencio de las armas. La paz es la ausencia de pobreza e inequidad. Es garantizar que el habitante de la selva tenga alternativas dignas al extractivismo depredador. Sin justicia ambiental para los guardianes del bosque, la paz se convierte en un concepto vacío plasmado en documentos sin vida.
El Espejismo del Aislamiento
Reconocemos que el contexto global es complejo. Entre el repliegue de políticas proteccionistas y el auge de visiones aislacionistas, parece más cómodo mirar hacia adentro. Sin embargo, el aislamiento es un espejismo peligroso. En un mundo profundamente interconectado, resolver los problemas de unos pocos mientras el resultado global es catastrófico no constituye un éxito; es simplemente postergar lo inevitable.
Por ello, invitamos a nuestros socios actuales y a quienes deseen sumarse a esta causa a reconocernos como lo que realmente somos: el equipo de respuesta inmediata para la estabilidad planetaria.
Un Acto de Pragmatismo Brillante
Invertir en la Amazonía representa el acto de pragmatismo más inteligente de nuestra era. Significa transitar del discurso a la acción que salva vidas tanto en el Putumayo como en París, tanto en Leticia como en Lisboa.
En este Día de la Justicia Social, el mensaje de la Fundación Caminos de Identidad (FUCAI) es de unidad y urgencia. Compartimos la misma nave espacial, y si el motor colapsa, será irrelevante quién viajaba en primera clase.
El futuro se escribe en plural, con recursos reales y resultados verificables en el territorio, o simplemente no se escribe. El tiempo de actuar no es mañana; es ahora.
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La Fundación Caminos de Identidad (FUCAI) trabaja por la justicia social y ambiental en territorios amazónicos, promoviendo alternativas sostenibles que dignifiquen la vida de las comunidades locales mientras protegen el patrimonio natural común de la humanidad.La Fundación Caminos de Identidad (FUCAI) trabaja por la justicia social y ambiental en territorios amazónicos, promoviendo alternativas sostenibles que dignifiquen la vida de las comunidades locales mientras protegen el patrimonio natural común de la humanidad.
