Desde la periferia hacia el centro: 35 años tejiendo identidad con los pueblos indígenas de Colombia
Por: Adán Martínez
Cómo una fundación nacida en 1991 transformó la relación entre desarrollo e identidad cultural en las regiones más apartadas del país
Cuando Colombia apenas empezaba a reconocer su diversidad cultural como un valor fundamental, un grupo de profesionales con amplia experiencia en trabajo social y acompañamiento a comunidades indígenas decidió dar un paso audaz: fundar una organización que caminara junto a los pueblos, no delante de ellos. Así nació, el 18 de marzo de 1991, la Fundación Caminos de Identidad – FUCAI.
Una apuesta por la educación con identidad
Desde su origen, FUCAI tomó una decisión que marcaría toda su historia: su primer campo de acción fue
la etnoeducación con identidad. En lugar de replicar modelos educativos que arrancaban a niños, jóvenes y adultos de sus raíces, la fundación apostó por una educación —formal y no formal— que fortaleciera la lengua, la cultura, la relación con el territorio y la memoria colectiva. En lugar de homogenizar, buscó afirmar la diferencia como base del desarrollo. Con el paso de los años, las propias comunidades fueron ampliando el horizonte de trabajo. FUCAI no diseñó su crecimiento desde oficinas lejanas, sino desde el diálogo con la vida cotidiana en los territorios.
Crecimiento desde el territorio: nuevas áreas de acción
Soberanía alimentaria (2001): como respuesta a la pérdida de sistemas tradicionales de producción y a
las crecientes problemáticas nutricionales en las comunidades.
Familia, niñez y juventud (2002): por solicitud directa de las comunidades, reconociendo que el futuro
de los pueblos indígenas depende de las condiciones en que crecen sus nuevas generaciones.
Gobierno comunitario (2003): entendiendo que sin autonomía territorial, sin autoridades fuertes y sin capacidad de gestión propia, cualquier avance sería frágil.
Más de tres décadas de impacto
A lo largo de más de 35 años, FUCAI ha ejecutado 268 proyectos. Ha producido 172 publicaciones pedagógicas dirigidas a niños, jóvenes, adultos, docentes y comunidades. Alrededor de 260 personas han puesto su conocimiento y vocación al servicio de los territorios.
Sin embargo, su mayor logro no se mide en cifras, sino en procesos: en la confianza construida, en la palabra cumplida, en la permanencia en territorios donde muchas veces otros actores han sido pasajeros.
Un equipo que refleja la misión
De las 260 personas que han hecho parte de la historia de FUCAI, el 78 % ha estado vinculado directamente a los procesos misionales en terreno; el 5 % ha participado en procesos estratégicos de planeación e incidencia; y el 17 % ha contribuido desde los procesos de apoyo administrativo y operativo. Un aspecto particularmente significativo ha sido la transformación progresiva de la composición del equipo técnico. En 2022, el 37 % del personal misional correspondía a profesionales o técnicos indígenas. Hoy, en 2026, esa cifra supera el 60 %.
Este cambio no es solo cuantitativo, sino profundamente cualitativo. Expresa una apuesta coherente con el principio fundacional de FUCAI: que las comunidades sean protagonistas de sus propios procesos.
La experiencia ha demostrado que cuando los equipos están conformados por personas que conocen desde dentro la cultura, el territorio y la lengua, los procesos ganan en pertinencia, sostenibilidad y profundidad. FUCAI ha invertido de manera sistemática en la capacitación de sus equipos, no solo en aspectos técnicos, sino también en fortalecimiento cultural, organizativo y humano.
Presencia en territorios complejos y diversos
FUCAI ha trabajado en la Amazonía, la Orinoquía, el Cauca y la Costa Caribe —especialmente La Guajira—, adaptando sus estrategias a cada contexto cultural y ambiental. No replica modelos: construye soluciones con las comunidades.
Innovación desde la identidad
Cultivos productivos en condiciones extremas: en el desierto de La Guajira y en las sabanas del Resguardo Saracure Río Cadá (Vichada), FUCAI ha demostrado que es posible generar alimento y dignidad en territorios marcados por la escasez.
Aulas Vivas en la Amazonía: una propuesta pedagógica que rompe con los esquemas tradicionales. No se derriba la selva virgen, se utilizan los rastrojos sin quemarlos, se recuperan suelos, se protege la biodiversidad y se fortalecen las chagras como espacios de aprendizaje integral.
Ayáawata en La Guajira: un sistema comunitario de información que permite a las propias comunidades hacer seguimiento a indicadores clave como la salud, la nutrición y la mortalidad, pasando de receptoras de información a productoras de conocimiento.
La identidad como protección de la vida
FUCAI ha comprendido que fortalecer la identidad cultural no es un lujo ni un asunto simbólico, sino una estrategia concreta para la vida. Cuando un niño participa en la danza tradicional de su pueblo, cuando escucha los relatos de sus mayores, cuando aprende a través del juego ancestral, está construyendo sentido de pertenencia, autoestima y arraigo. En contextos donde el suicidio juvenil ha golpeado con fuerza a comunidades indígenas, estas estrategias han demostrado ser fundamentales. Un joven que sabe quién es, de dónde viene y a qué pueblo pertenece tiene más herramientas para enfrentar las dificultades y resistir. La cultura no es pasado: es protección, es presente y es futuro.
A lo largo de estos 35 años, este camino ha sido posible también gracias a la construcción de alianzas sólidas. FUCAI ha contado con el apoyo de entidades nacionales como el Ministerio de Educación Nacional y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; de organismos multilaterales como UNICEF y el Banco de Desarrollo de América Latina; así como de organizaciones de cooperación internacional como Misereor, Kinder Missions Werk, Manos Unidas, Cordaid y la Fundación Bernard van Leer. A ello se suma el respaldo de empresas privadas en Colombia que han creído en la pertinencia y el impacto del trabajo territorial.
Estas alianzas han permitido ampliar el alcance de las acciones, fortalecer capacidades locales y sostener procesos de largo plazo, siempre manteniendo un principio fundamental: los recursos son un medio, pero el centro siguen siendo las comunidades.
Premio CAFAM
Reconocimientos que reflejan coherencia
2011: Ruth Consuelo Chaparro recibió el Premio CAFAM a la Mujer por su labor con comunidades indígenas.
2015: FUCAI fue distinguida con el Premio Fray Bartolomé de las Casas, uno de los reconocimientos más importantes en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
2018: la Fundación Telefónica y Compromiso Empresarial destacaron a FUCAI por su transparencia y buen gobierno, ubicándola entre las diez organizaciones más sobresalientes.
Una travesía que continúa
Hoy, después de más de 35 años, FUCAI es una organización sólida, con experiencia, capacidad técnica y legitimidad territorial. Pero su mayor fortaleza sigue siendo la misma con la que nació: su capacidad de escuchar, de aprender y de caminar junto a los pueblos indígenas.
En un mundo que tiende a uniformar, FUCAI insiste en la diversidad. En un país que aún tiene profundas desigualdades, apuesta por los territorios históricamente excluidos. En un contexto donde muchas soluciones se diseñan desde lejos, sigue construyendo desde cerca.
Porque al final, FUCAI no es solo una organización. Es una travesía. Un camino que se recorre con otros, donde cada comunidad aporta su voz, su historia y su horizonte. Un camino donde la identidad no es una herencia estática, sino una semilla viva que se cultiva día a día.
Y en esa travesía, FUCAI continúa tejiendo, desde la periferia, un país más justo, más diverso y profundamente humano.

