Artículos
El portafolio que Wall Street no entiende
Doña Leonor me recibió con una pregunta antes de saludar.
—¿No has probado el bacurí? Prueba el bacurí de mi chagra.
Llevaba botas de caucho, una camiseta manga larga raída, gorra y el machete en la mano. Tendría entre cincuenta y sesenta años, era la matriarca de una familia tikuna sobre el río Amazonas, en el Trapecio, y tenía esa hospitalidad pragmática de la gente que prefiere a quien hace cosas antes que a quien habla mucho.

