06 Del PEI a un sistema de educación propia
CAUCA
Temporada II · La educación encendió el fogón
Eduar Milton Acosta Zapata
Coordinador político de educación, pueblo nasa · Resguardo Huellas Caloto, ACIN
12 de octubre de 2026 · 6 min de lectura
La transformación de la educación empieza desde adentro.
Se podría decir que el problema no está afuera, está adentro en cada uno de nosotros, en creer que no somos capaces, en la pena que sembraron en nuestro corazón, en el andar con el corazón gorgojo, sin fuerza, y luego pensar que es culpa del mestizo, del blanco; en algún momento, se puede decir que lo fueron, pero ya han transcurrido muchas décadas, y el problema es nuestro, lo tenemos que apropiar más y convertirlo en alternativa.
Personalmente, el caminar con FUCAI me ha llevado a un camino de sanación, primero en reconocer que como indígena soy muy capaz de construir tejidos de conocimiento y sabiduría, pero lo más importante, reconocer mis flaquezas, saber que tengo muchos problemas, y que debo enfrentarlos y sanar. Es así como hoy reconozco que nosotros los nasa somos muy machistas y que les hemos hecho mucho daño a nuestras mujeres, y hoy me inclino ante ellas y pido perdón por el maltrato que les hemos ocasionado, pero a la vez las honro, por su fuerza, por su inteligencia, por ser dadoras de vida, y por tener la conexión con la madre tierra.
Fueron muchos los talleres que lograron calar mi mente y mi corazón, y que me pueden estar dando el título de maestro, en el aspecto curricular, pero lo que más resalto fue aquellos talleres de constelaciones familiares, y con lo que he recorrido en la pedagogía Waldorf, me ayudaron a sanar y comprender, que si no logro trabajar lo espiritual, puede haber mil talleres de pedagogía, pero, como dinamizador difícilmente puedo enfrentar o conducir los sueños de los niños, niñas, jóvenes y señoritas, si no sano mi niño interior.
En una ocasión, hace dieciséis años atrás, en el furor de la administración de la educación, desde la ACIN, siendo director rural, estuve al frente de poder hacer un proceso de descentralización del tejido de educación regional CRIC, y poderlo hacer desde la zona norte, en ese momento me propusieron para ser coordinador pedagógico del tejido de educación de la zona, y mi cabildo no me dio el aval, me puse bravo, renuncié a ser director de la institución y me fui a trabajar ya como docente, estuve trece años como docente, en esos años, terminé mi licenciatura, hice mi finca, y logré poner en práctica muchos aprendizajes para mis educandos. Cuando estaba tranquilo, sin afanes de pensar en los cargos administrativos, los docentes me ponen de coordinador pedagógico y luego la comunidad en asamblea me pone de coordinador político de educación.
La anterior narrativa me parece pertinente, pues desde la pedagogía Waldorf, cada veintiún años, el ser humano madura, primero se madura el cuerpo físico, luego el alma y después el espíritu y entonces, hoy comprendo que estoy en el proceso de la maduración del cuerpo espíritu y soy consciente de que mis fuerzas físicas no son suficientes para llevar a cabo todos los sueños que arrancaron cuando FUCAI llegó por acá, para ayudar a armar el proyecto educativo institucional y más adelante, proyecto educativo comunitario y hoy Sistema Educativo Indígena Propio. Soy consciente de que necesito de ayudantes para cumplir la misión de llevar a cabo el fortalecimiento de la educación propia y que mi misión no es sobresalir sobre las demás personas, que simplemente debo contribuir a que mis compañeros y compañeras crezcan, que a futuro, ellos y ellas serán mi reemplazo, y lo harán mejor que yo, estoy preparado para entregar la mochila que por cincuenta y seis años he venido llenando de conocimiento y sabiduría.
Dentro de mi proceso de sanación quiero aprovechar este relato para honrar a mis mayores, mi madre Ana Tulia Zapata, pues es ella quien sembró en mí la curiosidad, a Moisés Acosta, por ese espíritu de guerrero y de búsqueda incansable, al compa Marcos Yule, Cristoval Secue, Alciviades Escue, Ezequiel Vitonas y sobre todo a ustedes, maestros de maestros: Adán Martínez, Ruth Consuelo Chaparro, Rosita Ávila, y Álvaro Rodríguez Rueda, con vuestra sabiduría he logrado mirar desde lo alto como el águila para tener un panorama más amplio y así poder trazar perspectivas que lleguen más allá del horizonte.
En muchas charlas con mi madre y Carlos Alberto Pito, reconocíamos que el proceso organizativo indígena no era posible sin el «cambio de mano», práctica de los comuneros que consiste en que yo voy y ayudo a trabajar en la finca de uno de mis vecinos y así roto por muchos compañeros, hasta que me toca el turno y de esa manera logro suficientes manos amigas para que me ayuden a trabajar en la parcela, es así como FUCAI nos ha prestado la mano por muchos años, creo que es el momento de devolver el cambio de mano. Pues los cambios que lograron en el trasegar de la organización, sobre todo en la construcción del proyecto educativo comunitario fueron inmensos, hoy muchos de nosotros los que iniciamos el proceso, estamos al frente de los procesos organizativos de la educación, seguimos soñando por una educación de calidad, pero desde la pedagogía del sentir, la cual implica el cambio desde adentro, de cada uno de nosotros y en eso, la Fundación Caminos de Identidad logró sembrar la semilla, para que muchas cosas estén floreciendo.
Hoy personalmente, estoy muy contento, muchos de mis compañeros han sido nombrados, tengo un excelente equipo, el cual me permite trazar caminos de la educación propia con resultados promisorios, el seguir mambiando la educación propia, en las noches a la orilla de la quebrada para que el cxaw (espíritu) nos marque el camino, seguimos soñando, en las asambleas, reuniones, juntas directivas, congresos, tulpa de pedagogía y ahí sigue el espíritu de mis maestros Adán, Rut, Álvaro y Rosita, por eso planteo el cambio de mano, he devolver lo que ustedes ya sembraron en mí y mi comunidad, pienso que una forma de retribuir es afianzando mi compromiso con mi propia comunidad y otras del país a las cuales yo las pueda acompañar.
Los cambios también están en que esto ha crecido mucho, hoy no solo está la educación escolarizada, existen otros procesos de educación como lo plantea ACIN (2026, p. 91) Wasakh kwewe'sx fxidx nees: madurando nuestras semillitas de vida; Sa’tkwe usxakwewe'sx, nasa kwekwe: proceso de formación de cuerpo de gente en condiciones de vida caciques; Kwe’sx fxiwa’s kçxhãaçxha’jn: semillas de vida; Proceso de Formación Indígena, intercultural y Pluriversal (PFOPIP): procesos escolarizados desde transición a 11.º de bachillerato; thẽ'jsawe'sx, piçtatxwe'sx yakh’ nuuy: Conversando con las señoritas jóvenes y adultos para el buen vivir – EIIJA; Nasawe’sx ipxka’ttxi’s nuuykçxhãaçxha'jn: Fortaleciendo las tulpas de saberes - Procesos Educativos Autónomos Comunitarios (PEAC); y Nasa kwewetx nuythẽ’je’n thẽ’ thẽ'j thẽ'jsa nxunxa - Procesos de formación para la vida digna, UAIIN. Es así como hoy la educación en los territorios indígenas de la zona norte ha cambiado mucho, seguimos en la gran tarea de consolidar el sistema educativo indígena propio.
El proceso de transformación de la educación se da cuando fortalecemos el espíritu propio.
Pay, sene ewa, chacha, chacha.
