Sentencia T-302 de 2017:

La justicia que La Guajira merece.

Un fallo histórico que reconoció la vulneración masiva de derechos del pueblo Wayuu. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

La Guajira es el departamento más septentrional de Colombia y el hogar del pueblo Wayuu, una de las naciones indígenas más numerosas del país. Es también una de las regiones más afectadas por la crisis humanitaria: escasez de agua, desnutrición infantil, falta de acceso a salud y educación, y una histórica desatención estatal que ha sido documentada y denunciada en múltiples instancias, incluyendo la Sentencia T-302 de la Corte Constitucional. FUCAI trabaja con comunidades Wayuu porque nuestro camino es la identidad: creemos que las respuestas a la crisis en La Guajira deben partir del conocimiento, la cultura y las formas de organización propias del pueblo Wayuu, no de modelos impuestos desde afuera.

La Guajira es el departamento más septentrional de Colombia y el hogar del pueblo Wayuu, una de las naciones indígenas más numerosas del país. Es también una de las regiones más afectadas por la crisis humanitaria: escasez de agua, desnutrición infantil, falta de acceso a salud y educación, y una histórica desatención estatal que ha sido documentada y denunciada en múltiples instancias, incluyendo la Sentencia T-302 de la Corte Constitucional. FUCAI trabaja con comunidades Wayuu porque nuestro camino es la identidad: creemos que las respuestas a la crisis en La Guajira deben partir del conocimiento, la cultura y las formas de organización propias del pueblo Wayuu, no de modelos impuestos desde afuera.

La Sentencia T-302 de 2017, emitida por la Corte Constitucional de Colombia, declaró el estado de cosas inconstitucional (ECI) en relación con los derechos de los niños y niñas del pueblo Wayuu en La Guajira. La Corte reconoció que la desnutrición infantil, la falta de acceso a agua potable, la deficiencia en los servicios de salud y las fallas en los programas de alimentación constituían una vulneración masiva y sistemática de derechos fundamentales.

Este fallo obligó al Estado colombiano a implementar medidas urgentes y estructurales para garantizar los derechos a la alimentación, al agua, a la salud y a la participación del pueblo Wayuu, respetando su autonomía cultural y territorial.

¿Qué ha pasado desde entonces?:

Años después de la Sentencia, el cumplimiento ha sido parcial e insuficiente. Los avances en acceso a agua, atención en salud y programas alimentarios no han sido proporcionales a la magnitud de la crisis.

Las comunidades Wayuu siguen enfrentando:

Muertes

+ de 5.514 niños y niñas han muerto por enfermedades relacionadas a al desnutrición.

Agua potable

Falta se acceso permanente y suficiente en la mayoría de las comunidades de la zona rural dispersa.

Ausencia

De coordinación efectiva entre instituciones del Estado.

Alimentación

Programas que no respetan la cultura alimentaria Wayuu y que no promueven la soberanía alimentaria.

Participación

Insuficiente de las autoridades tradicionales Wayuu en el diseño e implementación de las políticas públicas que les garanticen universalidad, pertinencia, sostenibilidad y gradualidad.

El rol de FUCAI:

FUCAI acompaña a las comunidades Wayuu en el seguimiento al cumplimiento de la Sentencia T-302 a través de:

  • Comunitario del estado de los derechos reconocidos en la sentencia.

  • En herramientas legales para la exigibilidad de derechos.

  • De la situación en terreno con datos verificables para informes de seguimiento.

  • En audiencias, mesas de diálogo y espacios de interlocución con el Estado.

  • De la situación para mantener la presión pública.

  • La Sentencia T-302 es un hito jurídico para los derechos indígenas en América Latina. Pero un fallo judicial solo tiene valor si se cumple. Nuestro camino es la identidad: la identidad del pueblo Wayuu, su derecho a existir con dignidad, a alimentar a sus hijos, a beber agua limpia. Queremos un discurso que se pueda comer, beber y respirar y la Sentencia T-302 es exactamente eso: el derecho constitucional a comer, beber y respirar.