Construcción del protocolo territorial wayuu: un encuentro sobre soberanía y consulta previa en La Guajira

Por: Zulma Rodriguez

Bajo el caluroso sol de la Guajira y las altas temperaturas que por estos días azotan la región, un grupo de expertos se reunió los días 7,8 y 9 de julio en la Biblioteca Hector Salah para  para analizar un dilema fundamental: cómo las comunidades wayuu pueden ejercer verdadera soberanía territorial frente a los desafíos de la consulta previa.
“Colombia es el pentacampeón de consulta previa en el mundo” afirmaba el ex magistrado y experto Aquiles Arrieta al comenzar su exposición de la consulta previa en nuestro territorio y se refería al pueblo Wayuu como el pueblo indígena en colombia con más consulta previa en Colombia. Hasta el 2024 la autoridad de consulta previa tenía un registro de 11 mil consultas previas en Colombia, el 37% de estas consultas previas se hicieron en la Guajira, afirmaba Carlos Ruiz especialista en consulta previa y escritor de un libro llamado “la consulta previa en Colombia, derecho, trámite y negocio” que está próximo a ser publicado y que revela el panorama de las consultas previas en la Península de La Guajira.

Encuentro de Soberanía territorial Wayuú y desafíos de la consulta previa

Este evento Organizado por la Fundación Caminos de Identidad (FUCAI) y CAJAR, convocó a representantes del Consejo Mayor de Palabreros, la Junta Mayor de Palabreros, la organización de Derechos de niños y niñas de Colombia, así como a comunidades, líderes, líderes as y representantes comunitarios que han afrontado procesos de consulta previa en la alta, media y baja Guajira. El propósito central era claro: documentar experiencias reales de consulta previa en territorios indígenas y pensar colectivamente en la posibilidad de construcción de un protocolo autonómico que permitiera a los pueblos wayuu negociar desde sus propias normas y visión del territorio.

El encuentro reveló que la construcción de un protocolo autonómico wayuu no es un lujo administrativo, sino una necesidad política urgente. La consulta previa, tal como se ha implementado en Colombia, se ha convertido en un procedimiento que legitima proyectos más que en un mecanismo de decisión comunitaria.

A pesar de que hoy la consulta previa se toma como un paso fundamental para el otorgamiento de una licencia ambiental, el estado actual de las consultas previas es desalentador como lo afirma Arrieta , porque aunque existen 5.000 consultas previas registradas en La Guajira, la mayoría tiene deficiencias estructurales. “La inmensa mayoría de las consultas se cierran con acuerdos  positivos, pero no significa que se esté dando el consentimiento libre porque a veces la voluntad de las comunidades estuvo constreñida o afectada o por el desconocimiento o por la presión”señaló el experto.
Un problema específico que Arrieta documentó en el caso de las consultas previas es el reconocimiento de las comunidades afectadas más allá de los polígonos, genera documentó arbitrariedad en la identificación de comunidades afectadas. En un caso concreto, sobre un proyecto lineal de 500 kilómetros, su equipo identificó 22 comunidades (14 indígenas y 8 afrodescendientes) que debían ser consultadas. Sin embargo, “La autoridad de consulta previa certificó a sólo 2 comunidades el resto quedó fuera, sin razón alguna”. Esta práctica, frecuente en La Guajira, ha llevado a que muchas comunidades pierdan su derecho fundamental a la consulta.
Frente al estado actual  de las consultas previas, el grupo de expertos identificó los problemas que se presentan frente a este mecanismo de decisión que tienen las comunidades en los territorios.
Las consultas en la actualidad se han convertido en un requisito que se llena usando el mismo molde sin importar la comunidad o el territorio, según afirma Carlos Ruiz. Agregando que no los tiempos, ni la metodología, ni la forma de aplicar cumple con la finalidad real de la consulta previa que en su principio fundamental debe ser previa, libre e informada, pero como las mismas comunidades advierte no existe libertad cuando las empresas ya vienen a los territorios con la formulación de consulta hecha y solo esperan las firmas, muchas veces la libertad se ve delimitada por amenazas internas y externas. Frente a la información las empresas o proyectos no tienen la capacidad de explicar los beneficios o impactos que el proyecto generará en la comunidad. Esto sumado a la suplantación de autoridades territoriales, desconocimiento de la normativa wayuu,  diferencia de tiempo entre lo que requieren las empresas y el que necesita la comunidad para decidir.

Guillermo Jayariyu en‍: Encuentro de Soberanía territorial Wayuú y desafíos de la consulta previa

El protocolo autonómico como respuesta

Aníbal Mercado, representante del consejo mayor de palabreros presentó la experiencia del Mandato wayuu, un instrumento que busca invertir la lógica de la consulta previa. El mandato establece que “toda empresa o tercero de carácter público o privado que pretenda desarrollar planes, proyectos, obras, actividades en territorio Wayuu deben asesorarse, capacitarse y dar cumplimiento a lo establecido en los procedimientos del sistema normativo”.
Mercado enfatizó que un protocolo autonómico debe reconocer la diversidad territorial y normativa wayuu. “No es lo mismo que nosotros hagamos un protocolo de manera colectiva, cuando cada territorio tiene una visión y un enfoque diferente”, señaló. El protocolo debe caracterizar cada territorio según su valor cultural, espiritual y económico antes de que llegue cualquier proyecto.
Mercado también denunció un problema crítico: la proliferación de “autoridades de papel”. “Hoy hay 8.000 autoridades indígenas y más de 5.000 son autoridades de papel”, indicó, explicando cómo esto ha generado múltiples consultas simultáneas sobre el mismo territorio, fragmentando la voz comunitaria.

Carlos Ruiz en‍: Encuentro de Soberanía territorial Wayuú y desafíos de la consulta previa

Hacia la soberanía territorial

El protocolo territorial representa la búsqueda wayuu por recuperar ese control: decidir desde su propio sistema normativo, no desde la lógica estatal o empresarial, qué sucede en sus tierras ancestrales.
Hoy no es un desconocimiento lo que se está viendo en los territorios como consecuencia de las mal llevadas Consultas previas: una alta conflictividad social socavada por las divisiones internas de las comunidades, pérdida de arraigo territorial lo que disminuye la pervivencia de identidad cultural, bloqueos y paros en los territorios, los proyectos instalados no han dejado avances en las comunidades indígenas indígenas y las mismas autoridades o líderes terminan negociando empleos o carros y no cambios estructurales en los territorios.
Aún falta mucho para que las consultas previas cumplan con la finalidad de garantizar la autonomía de las comunidades frente a las decisiones en sus territorios, sin embargo, el panorama no es desalentador y las propias comunidades, a través de los protocolos podrían tener el control de sus territorios y la autonomía de sus decisiones.

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